Hisham, hijo de `Abdul Malik Omeya (de la dinastía Omeya), viajó a La Meca en la época de la Peregrinación. Cuando realizaba el tauaf (circunvalación) había tal cantidad de gente que le fue imposible tocar la Piedra Negra -Hayarul Asuad-, no quedándole más remedio que alejarse de la muchedumbre y esperar a que se retirasen algunos.
En ese momento entró el cuarto de los purificados Imames, Imam Zainul `Abidin (P), a la mezquita del Haram y comenzó a realizar el tauaf. Cuando la gente advirtió la presencia del Imam, le abrieron camino y pudo sin dificultad acercarse y acariciar la Piedra Negra. Hisham enfureció al ver la grandeza del Imam y el respeto que la gente mostraba hacia él. Entonces uno de los peregrinos sirios preguntó a Hisham: “¿Quién es ese hombre a quien consideran tan eminente?” Hisham, por miedo a que los sirios se interesasen en contactar con el Imam, negó conocerlo.
Farazdaq, un conocido, célebre y valiente poeta, que en esos momentos se encontraba presente, se levantó y exclamó: “¡Yo lo conozco!”, pronunciando a continuación una extensa composición elogiando al Imam.
El poema de Farazdaq hablaba tan encantadora y panegíricamente respecto al Imam, que dejo perturbado a Hisham por lo cual, inmediatamente, ordenó su detención.
Cuando Imam Zainul ‘Abidín (P) se enteró de lo sucedido y de que habían encarcelado al poeta, decidió enviarle una gratificación. Farazdaq con sinceridad devolvió los dirhames y mandó un recado al Imam que decía: “Estos poemas los pronuncié por Dios y su Enviado (BP)”. El Imam aceptó la honestidad e integridad de Farazdaq y nuevamente le envió el dinero, rogándole que lo aceptara y le aseguró que la recompensa en su futuro estaba asegurada, y declaró: “Decidle que soy de la familia de los generosos y bondadosos, y aquello que obsequiamos nunca lo volvemos a tomar...” Farazdaq complacido aceptó el galardón.
`ALI IBN UL-HUSAIN (P) ¡ESTÁ ENFERMO!
Mucha gente cuando pronunciaba el nombre del cuarto Imam (P), sin pretenderlo le llamaba el enfermo. Tal vez imaginaba que éste se encontraba siempre afligido y doliente y, por ello, representaban en sus mentes a este honorable con cara pálida, amarillenta y triste espíritu.
Pero la verdad es otra. Aquéllos que conocen la historia de la vida de este Imam saben que a lo largo de ella, nunca estuvo enfermo, a excepción de un corto período que coincidió con el martirio de su padre en Karbala, y en verdad que fue Dios quien por medio de esta indisposición protegió su vida, ya que los partidarios de Yazid al verlo tan enfermo lo dejaron tranquilo, y fue por medio de él que continuó la cadena del Imamato, asegurando de esta forma el futuro del Islam.
A continuación mencionamos algunas narraciones acerca de su enfermedad:
En el Al Irshad, del Shaij ul Mufid esta registrado: “Shimr, acompañado de algunos soldados se aceró a las tiendas de campaña, y encontró a ‘Ali Ibn Al Husain enfermo e indispuesto”.
En la obra Tadhkirat ul Jauas encontramos: “No mataron a ‘Ali Ibn Al Husain ya que se encontraba aquejado”.
Y en la obra Tabaqat leemos: “Después del martirio de Imam Husain (P), Shimr se dirigió hacia donde se encontraba ‘Ali Ibn Al Husain y ordenó a sus acompañantes que lo asesinaran, a él (P), también. Entonces uno de sus compañeros exclamó: -¡Glorificado sea Dios! ¿Es que mataremos a este joven estando enfermo y sin que haya participado en la batalla? En ese momento llegó `Umar Ibn Sa`d y exclamó: “¡Dejad en paz a las mujeres y al enfermo!”.
Algunos otros también escribieron: “La enfermedad de ‘Ali Ibn Al Husain o sus indicios, continuaron hasta que llegó a la ciudad de Kufa”.
En toda la historia, fuera de esta excepción, no podemos encontrar otra ocasión en la que el Imam Zainul ‘Abidín (P) hubiese estado enfermo, por lo tanto podemos afirmar que éste, al igual que los demás Imames, fuera de las contadas ocasiones que durante corto tiempo estuvo indispuesto, siempre gozó de completa salud, cumpliendo perfectamente con sus deberes de Imam.
EL CUARTO IMAM FRENTE A LAS AUTORIDADES OPRESORAS DE ESA ÉPOCA.
Imam Zainul ‘Abidín (P) durante el período de su Imamato tuvo que enfrentarse con diferentes gobiernos opresivos como el de Yazid, `Abdul.lah Ibn Zubair, Maruan Hakam, `Abdul Malik Ibn Maruan y Ualid Ibn `Abdul Malik, gobernando cada uno de estos durante un tiempo al pueblo musulmán. Para rememorar la situación de esa época, a continuación recordamos algunas de las agresiones que realizaron estos opresores:
Después del martirio del “Señor de los Mártires”, Imam Husain (P), en el año 62 d.H., un grupo de medinenses se dirigieron hacia Sham y observaron de cerca que Yazid era un alcohólico y jugador, que pasaba la noche festejando, bebiendo, y cometiendo otros pecados. Esta delegación regresó a Medina e informaron a la gente de lo que fueron testigos. Los musulmanes, que ya se encontraban enojados por la muerte de Imam Husain (P) y sus seguidores, declararon su oposición. Yazid organizó un ejército dirigido por un hombre perverso llamado Muslim Ibn `Aqabah y lo envió a Medina, que en tres días saqueó la ciudad llevando a cabo una masacre general, en la cual fueron asesinados de la forma más salvaje diez mil hombres, mujeres, viejos y niños.
Después de la muerte de Yazid, `Abdul.lah Ibn Zubair que durante años esperó la oportunidad para tomar el califato, provocó una revuelta en la ciudad de La Meca y la gente del Hiyaz (Arabia), Yemen, Irak y Jurasan, hicieron el juramento de fidelidad con él.
En Sham, Maruan Ibn Hakam, después de la renuncia de Mu’awiyah Ibn Yazid y por medio de una conspiración, tomó el poder en sus manos oponiéndose al gobierno de `Abdul.lah Ibn Zubair. Posteriormente conquistó Sham y luego Egipto pero su gobierno no duró mucho tiempo, y después de su fallecimiento, el año 65 d.H., su hijo `Abdul Malik tomó el poder. `Abdul Malik fortaleció el Estado y en el año 73 d.H. cuando tuvo bajo su dominio a Sham y a Egipto, sitió -en La Meca- a `Abdul.lah Ibn Zubair y luego lo asesinó.
`Abdul Malik era un hombre cruel, envidioso y opresor. En una ocasión dijo a Sa`id Ibn Musaiieb: “Yo soy así que cuando realizo una buena obra, no me complace, y cuando realizo una mala obra, no me molesta”. Sa`id le contestó: “Es evidente que tu corazón está totalmente muerto”.
Después de que asesinó a `Abdul.lah Ibn Zubair, en uno de sus discursos dijo a la gente: “Aquél que me invite a la abstinencia y a la castidad, será degollado”.
Uno de los grandes crímenes de `Abdul Malik fue nombrar a Hayyay Ibn Iusif Zaqafi, gobernador de las ciudad de Basra y Kufa. Hayyay fue uno de los más sangrientos e indignos gobernadores que tuvo el gobierno Omeya. Era un hombre sádico que le gustaba verter sangre cruelmente. Se dedicó a molestar, torturar y matar a la gente, principalmente a los Shi’ah de `Ali Ibn Abi Talib(P). Está registrado que durante su gobierno mató aproximadamente a ciento veinte mil personas.
Imam Zainul ‘Abidín (P) era vigilado muy de cerca por los seguidores de `Abdul Malik, que buscaba encontrar un pretexto para ser más severo e insultar al Imam.
El Imam se casó con una de sus siervas a quien con anterioridad había puesto en libertad-, los espías informaron a `Abdul Malik de lo sucedido, quien de inmediato envió una carta insultante al Imam en la que decía: “Me han informado que tomasteis como esposa a una liberada, mientras que el Quraish tiene mujeres destacadas que sería un honor para vos casaros con alguna de las cuales, además os daría hijos dignos. Con este enlace no os considerasteis a vos mismo ni a la dignidad de vuestra descendencia. Wa Salam.”
El Imam le respondió: “Recibí tu carta en la cual me reprochas haberme casado con mi esclava liberada, y supones que entre las mujeres del Quraish hay alguna, con la que casarme con ella sería un gran honor para mi y me daría nobles hijos, mientras que nadie es superior a la grandeza del Mensajero de Dios (BP) pues nosotros somos del linaje del Profeta (BP) y no existe linaje superior al nuestro que pueda engrandecernos con un matrimonio... para aquél que sea honesto en cuanto a la religión de Dios, no existe nada que pueda destruir su forma de ser.
Dios por medio del Islam terminó con la inferioridad o superioridad de las razas (el Islam considera a todos igual ya sea pobre o esclavo, y casarse con uno de ellos no es un deshonor...)”.
En una ocasión `Abdul Malik quiso insultar al Imam y al mismo tiempo provocar miedo en la gente, para lo cual envió escoltado al Imam a Sham y nuevamente lo devolvió a Medina.
El año 86 d.H. `Abdul Malik muere y su hijo Ualid toma el poder en sus manos. Ualid era cruel y opresor al igual que su padre. Yalulid-Din Siuti escribió acerca de él: “Ualid fue un vil tirano”.
Ualid en el primer discurso que pronunció dijo: “Aquél que se rebele hacia mí, lo mato; y aquél que calle, el mismo silencio lo matará”.
Ualid, al igual que los demás gobernantes de esa época, estaba alarmado por la fama y popularidad de Imam Zainul `Abidin (P) y se encontraba inquieto por la personalidad intelectual y espiritual de éste. Además temía que sus seguidores se rebelasen a su gobierno, y fue por ello que no pudo soportar la presencia del Imam en la sociedad musulmana y con intrigas lo envenenó.
Al analizar la situación que sufría el Imam Zainul ‘Abidín (P) en su época, en la que se simultaneaban revueltas y diferentes crisis sociales, y tomando en cuenta a los gobiernos opresores y el rígido control al que se encontraba sometido el Imam y, añadiendo a esto que no contaba con seguidores creyentes, audaces y fieles, llegamos a la conclusión que éste no tuvo otro camino a seguir, mas que realizar enfrentamientos infructuosos, educar a estudiantes privilegiados y dejar obras científicas y éticas.
En el camino hacia La Meca un hombre se le acercó y con tono de reproche le dijo: “¿Habéis dejado a un lado el yihad -la guerra santa- y sus dificultades y os vais al hayy -peregrinación a La Meca- ¡qué sencillo! -El Imam le contestó: Si contase con seguidores devotos y creyentes, daría preferencia al yihad sobre el hayy”.
Abu `Umar Nahdi narra que Imam Zainul ‘Abidín (P) en una ocasión dijo: “En Medina y La Meca no cuento con veinte seguidores verdaderos y devotos”